Reseña de una conocida comedia

Telón

En esta popular obra nuestro protagonista se esfuerza por mantener una relación, pero no está dispuesto a custodiar un compromiso. Para el desdichado lo ideal sería separar ambos aspectos, buscando que lo segundo no afecte a lo primero, pero sus convicciones se ven amanezadas cuando un despótico edicto a merced de una sutil brisa se planta en su rostro anunciando que lo sensato y ético va en compañía de lo consensuado y recíproco.

Esa obsesión del ser humano por poner todo en una balanza saca a flote en él el irrazonable malestar ante la idea de verla equilibrada o el recelo por verla a favor del lado contrario, llevándolo a revelarse ante lo que considera una injusticia mientras retorna al mismo punto muerto en donde el bienestar personal sigue sin alterarse.

Frente a la renuencia de ir en contra de la sagrada naturaleza, lo único que queda de ella por civilizar, y lo tedioso que resulta someter a la contraparte, el único camino que se le abre es el que se dirige a lo cuestionable. La lógica se moldearía después de acuerdo con lo que convenga, siempre habrá buenos argumentos.

Para el espectador crítico, lo razonable sería que los protagonistas llevaran a la mesa el tema con antelación sin dejarse guiar por la miopía temporal o sucumbir al temor de no alcanzar un consenso; aunque claro, para llegar a esa decisión se requiere de cierto trabajo en los valores éticos y el bienestar común, algo que se descarta en una buena comedia.

Fuente de la imagen

b b