Evolución
Se posee esta idea de que nuestro idioma está en peligro, de que su pureza se ve amenazada por la ignorancia que desea moldearla; sin embargo, nunca ha conocido ese estado, puesto que el dinamismo es su esencia.
El español no se ha mantenido intacto en toda su existencia ni nunca lo hará. Todos los idiomas están condenados a desaparecer, puesto que siempre han estado en un perpetuo cambio; esa es su naturaleza. El idioma no está sujeto a las instituciones, sino a sus hablantes. Se renueva constantemente, puliéndose y adaptándose a las necesidades del ser humano, amante de lo simplificado y práctico.
Nuestro sistema lingüístico está repleto de elementos innecesarios, lejos de la pulcritud. Nos aferramos a ellos por nuestra pasión, mas no por nuestra razón. Cuando vemos a alguien comiéndose letras, colocando una tilde prohibida, acomodando una b en lugar de una v o escribiendo un ke en vez de que, no estamos frente a la ignorancia, estamos ante la ingeniosidad humana.
Por supuesto, la anarquía no es el camino, necesitamos senderos para atravesar el bosque; no obstante, siempre debemos tener presente que las normas no están ahí para delimitarlo, sino para ayudarnos a comprenderlo en su eterno proceso de crecimiento.