La amistad entre opuestos
A muchos hombres se nos dificulta separar una relación amistosa de una sexual o romántica por dos razones culturales nocivas: la idea de que el hombre es un ser robusto emocionalmente y de que su valor recae en su ingle. La amistad queda desprovista de cualquier intimidad emocional y esta última queda relegada para los escenarios en donde intervengan nuestros penes.
Por lo anterior, es muy común que las conversaciones entre hombres giren en torno a temas sexuales, medidor con el que valoramos nuestra identidad, y no a la conexión afectuosa entre ellos. Pero como todo ser humano, somos más emociones que carne. Anhelamos que nuestra vulnerabilidad emocional sea reconocida, aceptada y apreciada. Lo malo es que concebimos que dicha intimidad es solo posible en la cama.
Bajo esta nueva luz, no es de soprendernos que sigamos insistiendo que una amistad íntima sin sexo no sea posible, puesto que es a través de la última con la que validamos la primera. Esa es la razón por la que el fenómeno de la friendzone encuentra más eco en los hombres que en las mujeres.