El conocimiento cuesta
Todo camino de aprendizaje no se recorre en un día; lo que en un principio entendía como una motivación para no desistir en nuestras aspiraciones, hoy me lo presentan como un argumento para justificar la sobrevaloración.
Exigimos la honradez cuando ponemos a disposición nuestros recursos, pero no tendemos a traer con nosotros ese principio cuando nos encontramos en el otro lado del escenario, una cualidad que debemos recuperar.
La humanidad no hubiese llegado a este punto «vendiendo» conocimiento, puesto que eso solo nos estanca o nos lleva hacia atrás; el conocimiento se comparte. Lo que uno en realidad hace es otorgarle vida, y es ahí en donde las más diversas formas nacen.
Con toda creación, uno espera la justa valoración por las obras en donde se deja una parte del corazón, pero siempre se debe enmarcarlas dentro de lo ético por respeto hacia aquellos quienes depositan su confianza en nuestro obrar.