Ser padre
Cuando se trata de la paternidad, aún seguimos enfocándonos nocivamente en algo que debería valernos nada: la sangre. Ser padre no tiene nada que ver con los genes, sino con los valores que se transmiten, lo que verdaderamente nos identifica.
Nestros afectos son forjados por nuestros principios, la sangre no interviene en ello ni en el cómo nos ven o nos vemos a nosotros mismos, puesto que nuestra identidad se construye con base en ideas.
Padre es aquel quien moldea las mentes de sus pequeños, aquel quien ilumina con certeza sus inciertos caminos, aquel quien recibe de ellos ese preciado título sin añadidos.