Garabatos
La vida no es un camino, sino un eterno prado sin sendero alguno, en donde solo las decisiones brotan sin cesar, ninguna de ellas perfectas, puesto que el único rumbo que llegamos a conocer es aquel que decidimos tomar, dejando lo demás en los bondadosos brazos del pudo ser.
Como somos seres temerosos de lo incierto, pero al mismo tiempo dioses omniscientes de nuestros mundos, rumiar lo que dejamos atrás nos da algo de seguridad, pese al peso, a veces insoportable, que nos deja como recuerdo por ignorar la realidad, en donde nuestra mente encuentra un nicho para liberar su creatividad.
En nuestro camino, el camino que va creando efímeramente nuestros endebles pasos, olvidamos que lo acertado no es elegir la ruta correcta, puesto que eso nunca ha existido ni existirá, sino apreciar el privilegio de poder abrir una, de poder dibujar un hermoso garabato en ese indefinido lienzo.